Gracias a don Joaquín Orellana
Joaquín Orellana, es el gran compositor de La Cantata Dialectica (1974), tan fundamental en mi ideoimaginario, de Poema Coral Declamatorio (1982), Rupestre en el Futuro (1979), Imposible a la X (1980) o El Violín Valsante de Huisderio Armadel (entre 1986 y 1990) (siempre olvido preguntarle por qué se apellida Armadel el personaje, ¿será por el grimorio traducido por Mathers?). Bueno, pero este genio de la música, la pluma y hacedor de medios sonoros surrealistas y de raigambre americana no necesita presentación en realidad. De corazón, maestro, le agradezco el homaneje que le rinde a mi padre con la hermosa narrativa que personalmente me entregó, la cual reproduzco en el sitio de los Panópticos en toto. Este es el mes de aniversario de mi padre: para él ningún regalo hubiese sido mejor que una narrativa como la suya (fragmento):
"Más, de pronto, aún otro ramalazo de extraña alegría se filtra súbito en el ánimo: un poco de sobresalto mezclado con alivio, porque sopla un viento curativo y es como si una densa noche se transformara en día esplendoroso y se llenara de dicha inexplicable, a grado tal de sentir deseos de entonar una canción, declamar a gritos frases maravillosas y regar a viento libre que las penas están de fiesta. No puedo entender la razón de cambio abrupto. Quizá sea una reacción de defensa, o talvez la "positiva" manía de renacer, de volver la espalda a la nada tenebrosa (¿--?), o posiblemente el retroceso a un refugio lleno de infancia, lleno de asombro, la curiosidad, y/o el anhelo de correr con alborozo a asistir al nacimiento de los frutos y las flores, sea la llegada a la fiesta más magnífica, a la más magnífica fiesta de la vida".
Foto para Revista D: Carlos Sebastián.














3 comentarios:
De las cuspides notas de don Joaquin, quien con excepcional melodia endulza el sueño de aquél que un día se fue a disfrutar del silencio y, en dulce y celestial calma, renueva una y otra quimera en la inmortalidad de sus letras.
De un grande a un maravilloso, don Leon Aguilera.
Qué bellas palabaras Chachi, muchas gracias!!
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